La Palabra Entre Nosotros

Cuaresma 2014 Edición

Carta del Editor - Cuaresma 2014

Carta del Editor - Cuaresma 2014

Queridos hermanos en el Señor:

¿Qué es la gloria de Dios? La Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia indican que con esta expresión se quiere significar la absoluta santidad y bondad de Dios, su eterna perfección, su indescriptible hermosura, su resplandeciente omnipotencia, su amor infinito y su gran misericordia, todo lo cual ha sido puesto al alcance de nosotros, los seres humanos a través del sacrificio redentor de nuestro Señor Jesucristo.

En esta edición de la revista queremos explorar algo de lo que significa para cada uno la gloria de Dios y la gloria de la nueva creación en Cristo Jesús.

Creados para la gloria. En las familias católicas, por lo general los padres son los primeros que transmiten la fe a sus hijos; procuran inculcarles una idea básica de la existencia de Dios, y enseñarles a vivir recta y sanamente, a fin de llegar un día al cielo, la aspiración suprema de la fe cristiana.

Al menos, así recuerdo yo haberlo escuchado en mi niñez, lo cual abrió en mi mente un espacio de fe —infantil y muy elemental en esa época— pero muy clara acerca de mi deseo de ir al cielo. Yo sabía que pasara lo que pasara, yo quería ir al cielo. Pero, como sucede en la mayoría de los casos, al llegar la adolescencia los ideales van cambiando, surgen nuevos intereses y deseos inmediatos, y aquel propósito de “ser bueno para ir al cielo” fue pasando a segundo plano. Nunca dejó de estar allí, ni dejó de ser válido para mí, pero ya no era mi principal objetivo en la vida cotidiana.

Pero el Señor, que es tan compasivo y misericordioso y nos ama tanto, me dio una esposa muy creyente y devota, que me llevó de la mano a conocer a Jesús, el Señor. Así fue que un día le entregué mi vida por completo a Cristo, me arrepentí de todos mis pecados con gran profusión de lágrimas y contrición en el corazón, le pedí que viniera a mí y fuera mi Dios, mi Señor y Salvador. Desde entonces, entendí algo de lo que es la gloria de Dios, y se volvió a despertar en mí el deseo de hacer todo lo que fuera necesario para llegar un día, junto con mi esposa y mis seres queridos, a la gloria del cielo.

Quiera el Señor que todos nuestros lectores y sus familias también se mantengan fielmente en el camino del Señor y así lleguemos todos juntos a la gloria del cielo, en la presencia esplendorosa del Señor.

Que tengan una muy alegre y fructífera Cuaresma.

Luis Quezada, Editor | Escriba una correo al Editor

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