La Palabra Entre Nosotros

Meditación diaria para hoy noviembre 12, 2019

Meditación: Lucas 17, 7-10

Lectura correspondiente | Abonado? Inicie sesión para ver los archivos

San Josafat, Obispo y Mártir (Memoria)

Solo hemos hecho lo que teníamos que hacer. (Lucas 17, 10)

Cuando la mayoría de nosotros lee el pasaje del Evangelio de hoy, sobre el siervo y su señor, es posible que muchos piensen que el amo es abusivo y demasiado duro con aquél. Pensamos así porque en la sociedad actual no se ve esta clase de servidores, que en tiempos de Cristo eran más bien esclavos. En la antigüedad, el siervo era precisamente lo que hoy consideraríamos un esclavo: una persona totalmente dependiente en todo sentido de su amo, prácticamente sin derechos de ningún tipo.

El siervo trabajaba largas horas sin cuestionar lo que le ordenaban hacer. Todos fuimos creados por Dios todopoderoso para ser siervos en su Reino, por tanto tenemos una tarea que cumplir; y si la realizamos de buena voluntad y con todas nuestras facultades, haremos nada más que aquello para lo cual fuimos creados. ¿De qué manera podemos servir bien a Dios?

La Escritura dice: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado” (Juan 6, 29). Jesús también dijo: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos” (Juan 14, 15). Como servidores de Dios, cuando le obedecemos no hacemos nada más que cumplir nuestro deber, y el Señor no se siente obligado a hacer nada en retribución. El favor que nos demuestra es solamente su pura y divina misericordia. Pero siendo fieles a su mandamiento, de amar a nuestros hermanos y hermanas y de servir y adorar a Dios, demostramos que realmente creemos en el Mesías. Así estaremos haciendo solo lo que nos corresponde hacer.

Jesús hizo una promesa a todos los que le sirven fielmente: “Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando” (Juan 15, 14). Si Cristo fuera igual a nosotros, esta declaración tendría poco significado; pero siendo nuestro Creador y Salvador, sus promesas son plenamente verdaderas y dignas de absoluta confianza. En resumen, los fieles hemos de cumplir nuestras obligaciones cabalmente y lo mejor que podamos.

Pídele, hermano, al Señor que te enseñe a reconocer que la fidelidad no es una carga, sino un privilegio que te permite gozar de la comunión con tu Padre celestial, y ten la certeza de que si se lo pides él lo hará.

“Señor Jesús, ayúdame a entender que debo cumplir fielmente todo lo que tú me mandes hacer. Señor Jesús, quiero ser un servidor fiel.”

Sabiduría 2, 23—3, 9
Salmo 34 (33), 2-3. 16-19

¿Quieren más? Suscríbase y reciba acceso en línea completo.

Acceda a nuestro archivo completo de artículos y meditaciones diarias con una suscripción a Print o Web Edition. Ver opciones de suscripción.

Oferta especial: Suscripción Gratis Dos Semanas de Prueba Web. Regístrese ahora.

Suscriptores de impresión: ¡El acceso completo a la Web es gratuito! Acceso para acceso completo.

Comentarios