La Palabra Entre Nosotros

Meditación diaria para hoy julio 16, 2020

Meditación: Mateo 11, 28-30

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Bienaventurada Virgen María del Carmen (Memoria opcional)

Bienaventurada Virgen María del Carmen (Memoria opcional)

Antífona de entrada

Bendita eres tú, Virgen María, por obra de Dios Altísimo, sobre todas las mujeres de la tierra; porque tu nombre ha sido engrandecido para que la boca de los hombres no cese de alabarte. Cfr. Jdt 13, 18-19

Oración colecta

Concédenos, Señor, la poderosa intercesión de la gloriosa Virgen María, nuestra Señora del Carmen, para que, con la ayuda de su protección, podamos llegar hasta el monte de la salvación, que es Cristo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Isaías 26, 7-9. 12. 16-19

La senda del justo es recta
porque tú, Señor, le allanas el sendero.
En el camino de tus mandamientos te buscamos,
anhelando, Señor, tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te desea por la noche
y mi espíritu te busca por la mañana,
porque tus mandamientos son la luz de la tierra
y enseñan justicia a los habitantes del orbe.
Tú nos darás, Señor, la paz,
porque todo lo que hemos hecho
eres tú quien lo ha hecho por nosotros.
Acudimos a ti, Señor, en el peligro,
cuando nos angustiaba la fuerza de tu castigo.
Como una mujer que va a dar a luz,
que se retuerce y grita angustiada,
así éramos, Señor, en tu presencia:
concebimos y nos retorcimos,
¡pero lo único que hemos dado a luz ha sido viento!
No le hemos dado salvación al país,
no le han nacido habitantes al mundo.
Tus muertos vivirán, sus cadáveres resucitarán,
despertarán jubilosos los que habitan en los sepulcros,
porque tu rocío es rocío luminoso
y la tierra de las sombras dará a luz.

Salmo 101

R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sion,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas. R.
Los gentiles temerán su nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sion,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y desprecie sus peticiones. R.
Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor:
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor. Mt 11, 28
Aleluya, aleluya.

Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, Jesús dijo: “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.

Oración sobre las ofrendas

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, al conmemorar llenos de gozo a la Madre de tu Hijo; y te pedimos que, por este santo intercambio, se aumenten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Antífona de la comunión

Me llamarán dichosa todas las generaciones, porque Dios puso sus ojos en la humildad de su esclava. Cfr. Lc 1, 48

Oración después de la comunión

Alimentados por este celestial banquete, te rogamos humildemente, Señor, que nos concedas confesar de palabra y con las obras a tu Hijo, nacido de la Virgen Madre. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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Meditación para hoy: Mateo 11, 28-30

Mi yugo es suave y mi carga, ligera. (Mateo 11, 30)

Para la gente que escuchaba al Señor en ese tiempo, la imagen del yugo resultaba muy conocida, pero para nosotros, tal vez no resulte tan sencillo relacionarla con algo. El yugo se hace para dos bueyes, que forman una yunta. Cuando los bueyes son jóvenes, se les enseña a tirar juntos mientras están uncidos con el yugo. Si un buey quiere ir en una dirección y el otro en una distinta, ambos experimentan el dolor de tirar en contra del yugo, y mientras más esfuerzo hagan, peor es el dolor.

Así que, en cierto sentido, podemos decir que el yugo lastima a los bueyes y les aumenta la carga; pero cuando los dos van en la misma dirección, el yugo en realidad les facilita el trabajo. Generalmente cuando un buey decide avanzar en una dirección, el otro lo sigue.

Esto nos ayuda a entender lo que dijo el Señor de que aceptar su yugo nos aliviana la carga, y así es como debe funcionar el yugo. Nos enseña a dejar que el Señor fije el rumbo, y seguir a Aquel que se ha unido a nosotros en una alianza de amor. También descubrimos lo que sucede cuando tratamos de seguir nuestro propio rumbo, pues esforzarnos a vivir contra la guía de Dios provoca dolor, como lo entendió Pablo en Hechos 26, 14 cuando el Señor le dijo que al “dar coces contra el aguijón” (es decir, patear el punzón con que se estimulaba a los bueyes), solo se hacía daño a sí mismo; en cambio cuando seguía a Jesucristo, tenía más paz y era más fructífero.

Los seres humanos fuimos creados para aprender intentando y cometiendo errores, a veces dolorosos. Si esto parece inflexible, podemos confiar que el Señor es extremadamente paciente, pues nunca deja de amarnos y guiarnos y sabe que seremos más dóciles si experimentamos los maravillosos efectos de seguir su guía. Cristo confía en que aprenderemos.

Sí, el yugo del Señor es suave, porque Aquel que nos guía camina a nuestro lado bajo el yugo, compartiendo todas nuestras cargas e invitándonos a descansar en él. Todo lo que nos pide es que sigamos su guía.

“Amado Jesús, quiero conocer tu bondad y tu humildad mientras camino a tu lado.”

Isaías 26, 7-9. 12. 16-19
Salmo 102 (101), 13-14ab. 15. 16-18. 19-21

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