La Palabra Entre Nosotros

Meditación diaria para hoy agosto 10, 2020

Meditación: 2 Corintios 9, 6-10

Ver el Ordinario de la Misa | ¿Fecha equivocada? Establecer su zona horaria

En este tiempo de dificultad, es posible que muchos de nosotros no podamos asistir a Misa.

La Palabra Entre Nosotros, con la ayuda de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB), tiene el gusto de poner a su disposición y de manera gratuita las lecturas de la Misa diaria y todo el contenido de nuestro sitio web para ayudar a las personas a rezar desde su casa. Más información.

San Lorenzo, Diácono y Mártir (Fiesta)

San Lorenzo, Diácono y Mártir (Fiesta)

Antífona de entrada

El diácono san Lorenzo se entregó totalmente al servicio de la Iglesia: así mereció sufrir el martirio y reina gloriosamente con Cristo.

Gloria

(Cuando se requiera, este himno puede recitarse o cantarse:)

Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria
te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Oración colecta

Dios nuestro, por cuyo ardiente amor resplandeció san Lorenzo en la fidelidad de tu servicio y en la gloria del martirio, haz que amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que él enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

2 Corintios 9, 6-10

Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.

Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.

Salmo 111

R. Dichoso el que se apiada y presta.
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandamientos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos. R.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad. R.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que me sigue no caminará en la oscuridad, y tendrá la luz de la vida, dice el Señor. Jn 8, 12
Aleluya, aleluya.

Juan 12, 24-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre”.

Oración sobre las ofrendas

Recibe benignamente, Señor, los dones que con alegría te presentamos en la festividad de san Lorenzo, y concede que nos sirvan de ayuda para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Antífona de la comunión

El que quiera servirme, que me siga, dice el Señor, y donde yo esté, ahí estará mi servidor. Cfr. Jn 12, 26

Oración después de la comunión

Alimentados por este don sagrado, te suplicamos humildemente, Señor, que lo que hemos celebrado en la festividad de san Lorenzo, en cumplimiento fiel de nuestro servicio, nos haga experimentar con abundancia tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Ver el Ordinario de la Misa


Meditación para hoy: 2 Corintios 9, 6-10

“¡Ya estoy quemado por este lado, denme vuelta!”

San Lorenzo habló irónicamente a los soldados que lo estaban martirizando en una parrilla sobre carbón encendido. Imagina la reacción de los soldados que presenciaban la forma en que Lorenzo estaba muriendo. Este hombre estaba aceptando voluntariamente esta tortura mortal, y, ¿bromeaba al respecto?

Desde luego la situación no era para nada graciosa. Después de que el emperador Valeriano mandó decapitar al Papa Sixto II, el prefecto de Roma le dijo a Lorenzo, archidiácono de Roma, que le perdonaría la vida si le entregaba los tesoros de la Iglesia. Lorenzo aceptó, pero en lugar de reunir todo el dinero, se lo entregó a los pobres a quienes presentó al prefecto y le dijo “¡Estos son los tesoros de la Iglesia!” Ese acto selló su destino.

Una de las lecciones de San Lorenzo es que decidirse por el humor y la alegría, aun en medio de las pruebas, ayuda a las personas a ver la luz de Cristo que brilla a través de nosotros.

En su exhortación apostólica Sobre la llamada a la santidad, el Papa Francisco dice que la alegría y el sentido del humor son signos de santidad especialmente necesarios hoy en día. La alegría cristiana sobresale haciendo un marcado contraste con la tendencia del mundo a buscar la satisfacción o la felicidad en las cosas materiales, las cuales “pueden brindar placeres ocasionales y pasajeros, pero no gozo,” escribió el Santo Padre. La alegría cristiana también combate la tendencia al individualismo. La alegría vivida en comunión, dice el Papa, “se comparte y se reparte. Multiplica nuestra capacidad de gozo ya que nos vuelve capaces de gozar con el bien de los otros” (Gaudete et Exsultate, 128).

Desde luego, todos experimentamos tristeza en algún momento, pero la alegría del Señor es más profunda que cualquier emoción transitoria. Está enraizada, según el Papa, en “la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo” (125).

Sea como sea que te sientas ahora, procura regocijarte en el Señor. Pídele que te muestre su amor y luego celébralo. Recuerda constantemente que Dios te ama infinitamente. Luego permite que la alegría que se encuentra dentro de ti se proyecte al exterior para que la gente pueda notarla.

“San Lorenzo, reza por mí para que yo sea alegre y comparta mi alegría.”

Salmo 112 (111), 1-2. 5-9
Juan 12, 24-26

Respuesta de La Palabra Entre Nosotros ante la crisis del coronavirus

Acceso gratuito: La Palabra Entre Nosotros ha decidido ofrecer el libre acceso a todo el contenido de nuestro sitio web durante esta etapa de la crisis del coronavirus. https://la-palabra.com/corona

Lecturas de la Misa diaria: Queremos agradecer a la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB) por su generosa oferta de permitirnos publicar las lecturas de la Misa diaria en nuestro sitio web y ponerlas a disposición del público en general.

Subscriptores de las ediciones impresa y digital: Gracias por su apoyo continuo a La Palabra Entre Nosotros por medio de sus subscripciones. Sin ustedes, no sería posible para nosotros ofrecer, de manera gratuita, el contenido de nuestra revista a otros hermanos y hermanas en Cristo que requieren de palabras de ánimo en este tiempo.

Centro de oración: Desde nuestros inicios, los colaboradores de La Palabra Entre Nosotros nos reunimos cada semana para rezar por nuestros lectores y por aquellos que nos envían sus intenciones. Ahora, más que nunca, queremos redoblar nuestro esfuerzo de presentarlos a ustedes y a sus seres queridos en oración. A pesar de que en este momento no podemos reunirnos presencialmente, nuestro personal continuará intercediendo de forma remota. Por favor, sigan enviándonos sus intenciones. ¡Creemos en el poder de la oración! https://la-palabra.com/prayer

Comentarios