La Palabra Entre Nosotros

Adviento de 2018 Edición

Atesoremos el misterio de la Navidad

Carta del editor

By: Luis Quezada

Atesoremos el misterio de la Navidad: Carta del editor by Luis Quezada

La Navidad evoca muchos sentimientos positivos, especialmente en los niños. Por mi parte, recuerdo la alegría y el entusiasmo que yo sentía al aproximarse la Navidad. Aunque en esa época yo no entendía realmente el significado del Nacimiento de Cristo, me contagiaba la alegría de la celebración, sabiendo que al final nos reuniríamos todos en familia y recibiríamos lindos regalos.

Este sublime acontecimiento del Nacimiento del Hijo de Dios, en el que la Virgen María tuvo una participación más que decisiva, pues ella fue la Madre que lo dio a luz, dio comienzo a una sucesión de hechos que marcaría la historia de la humanidad como nunca antes. De alguna manera, María se dio cuenta de que algo muy grande estaba sucediendo, y siendo una persona sencilla pero de profunda espiritualidad, decidió no dejar pasar detalle del suceso monumental que estaba ocurriendo en sí misma y luego en la vida del Hijo de Dios e hijo suyo: Nada menos que la redención de la humanidad. Esto era lo que ella guardaba y ponderaba cuidadosamente en su corazón.

Ahora, lamentablemente, vemos que cada vez hay menos signos cristianos en las decoraciones navideñas. Esto me dice a mí que, al parecer, la sociedad actual está abandonando la fe cristiana.

Por eso, creo que los fieles católicos tenemos una misión muy importante que cumplir, especialmente durante el Adviento: Esforzarnos por devolver a las fiestas navideñas su sentido original: la celebración del Nacimiento de Jesucristo, el Redentor del Mundo. ¿Cómo podemos hacerlo? Proponiéndonos hacer más oración en el Adviento, asistiendo a Misa con más frecuencia, cumpliendo diversas devociones, y comentando esto con familiares, amigos, vecinos y conocidos. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?

Artículos especiales. En la sección posterior de la revista presentamos una reseña sobre el significado del dogma de la Inmaculada Concepción, cuyo significado no mucha gente entiende claramente. Incluimos también el conmovedor testimonio de un sacerdote católico que llegó a ser capellán militar en el campo de batalla en la guerra de Irak. Y terminamos, como solemos hacerlo en Cuaresma y Adviento, con una guía para la confesión sacramental. ¿Por qué confesarse en Adviento, si no es época de penitencia? Porque así nos lo aconseja San Juan Bautista: “Allanen los caminos del Señor”, y una de las mejores maneras de allanarlos es confesando nuestras faltas y recibiendo la absolución. Así estaremos preparados para recibir al Niño Jesús con un corazón limpio y bien dispuesto.

Les deseo una muy Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de las bendiciones del Señor,
Luis E. Quezada
Director Editorial
editor@la-palabra.com

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