La Palabra Entre Nosotros

Diciembre 2014 Edición

Adviento 2014

Carta del Editor

Adviento 2014: Carta del Editor

Queridos hermanos en Cristo:

Con este número de Adviento, cumplimos 30 años de publicación ininterrumpida de La Palabra Entre Nosotros, la revista católica en español de mayor distribución en los Estados Unidos. Por esta razón, incluimos de partida un artículo en el que recordamos y celebramos esta significativa ocasión, con algunos datos que nos parecen interesantes.

Adviento y Navidad. Por lo general, los niños son el centro de la celebración navideña, y está bien que así sea porque lo que celebramos es la Natividad del Niño Dios. Pero los adultos no siempre nos detenemos, en medio del ajetreo de los preparativos y las compras, para pensar en lo que realmente significa este nacimiento: ¡Es la llegada al mundo de Dios Todopoderoso, el Creador del Universo, en la forma de una criaturita completamente frágil e indefensa que viene a salvarnos del pecado y nacida de una Madre virgen! ¡Que milagro más esplendoroso!

Por esto, al iniciarse el Adviento, cuando nos empezamos a preparar para celebrar con profundo regocijo el jubiloso acontecimiento de la venida de nuestro Salvador, conviene reflexionar sobre la paz que Dios promete a todos cuantos le aman y, al mismo tiempo, considerar cómo estamos experimentando esa paz en nuestra vida.

La paz de Dios es la paz del saberse amado por el Padre, el saber que nuestros pecados han sido perdonados y, sobre todo, el saber que los fieles vamos caminando hacia nuestra morada celestial, donde ya no habrá más oscuridad, llanto ni dolor. Y el que nos lleva de la mano es el Ungido de Dios, la Majestad Divina, el Verbo Encarnado que nació en Belén.

Otros temas. Nos alegramos mucho, también, de incluir un artículo escrito por el padre Alfredo I. Hernández, sobre la alegría del perdón, algo que como nos enseña el Padre Nuestro, es esencial para tener la certeza del perdón de nuestros pecados por parte de Dios.

Completa esta edición una reseña biográfica sobre la beata Laura Vicuña, aquella sencilla adolescente chilena que ofreció su vida por la salvación de su madre, un estremecedor testimonio de fidelidad, pureza y valentía en una niña tan joven.

Mi esposa Maruja y el suscrito, que laboramos en la revista desde sus comienzos, y también Juan Antonio y Flor Alba Soto, así como todos los que vienen trabajando en la revista desde hace muchos años, queremos expresar a nuestros lectores la sincera gratitud que sentimos por su constante apoyo y deseamos que, en esta Navidad, el Niño Jesús sea portador para todos ustedes de grandes bendiciones de paz, amor, fe y salud.

Luis Quezada, Director Editorial | Escriba una correo al Editor

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