La Palabra Entre Nosotros

Junio/Julio 2009 Edición

Me arrepiento de todo corazón

El Acto de Contrición

Me arrepiento de todo corazón: El Acto de Contrición

Después de haber confesado tus pecados, el confesor probablemente te ofrecerá algún consejo o puede incluso hacerte algunas preguntas para ayudarte a abrir el corazón y recibir la gracia sanadora de este sacramento.

Luego, antes de darte la absolución, te invitará a pronunciar un acto de contrición.

Tradicionalmente, el Acto de Contrición era una oración que todos debían aprender de memoria y rezarla en el confesionario. Pero con la revisión del sacramento después del Concilio Vaticano II, se dio a los penitentes la opción de hacer su propio acto de contrición. Cualquier fórmula es aceptable, siempre que incluya una declaración de un verdadero arrepentimiento y el propósito de hacer todo lo posible por evitar el pecado en el futuro. A continuación incluimos un acto de contrición según la fórmula tradicional.

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el sumo bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu pasión y muerte, apiádate de mí, y dame tu gracia para nunca más volverte a ofender. Amén.

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