La Palabra Entre Nosotros

Noviembre 2012 Edición

La Adoración Eucarística y las vocaciones religiosas

Beatos, Papas y Arzobispos recomiendan la Adoración Eucarística

La Adoración Eucarística y las vocaciones religiosas: Beatos, Papas y Arzobispos recomiendan la Adoración Eucarística

Papa Benedicto XVI Beato Juan Pablo II

“Adoremos a Cristo vivo en la Sagrada Eucaristía, y enamorémo­nos una vez más de Cristo, nuestro Hermano y Amigo verdadero, el Esposo de la Iglesia, el Dios fiel y misericordioso que nos amó primero. Así ustedes, los jóvenes, estarán lis­tos y dispuestos a recibir con agrado su llamada, en caso de que los quiera totalmente para Él en el sacerdocio o la vida consagrada” (6 junio 2006).

“Sólo quienes están con el Señor aprenden a conocerlo y pueden anun­ciarlo de verdad. Y quienes están con Él no pueden retener para sí lo que han encontrado. La Adoración Eucarística es un modo esencial de estar con Cristo. En la sagrada hostia está presente el Señor, el verdadero tesoro, siempre accesible para noso­tros. Sólo adorando su presencia aprendemos a recibirlo adecuada­mente. Busquemos estar con el Señor. Allí podemos hablar de todo con Él, podemos presentarle nuestras peti­

ciones, nuestras preocupaciones, nuestros problemas, nuestras alegrías, nuestra gratitud, nuestras decepcio­nes, nuestras necesidades y nuestras esperanzas. Allí podemos repetirle constantemente: ‘Señor, envía obre­ros tu mies. Ayúdame a ser un buen obrero en tu viña.” (11 septiembre 2006).

Beato Juan Pablo II

“La Sagrada Eucaristía es fuente y alimento de toda vocación sacerdotal y religiosa.” (1 de febrero de 2005).

“Insto a los sacerdotes, religiosos y laicos a proseguir y redoblar sus esfuerzos para enseñar a las genera­ciones más jóvenes el significado y el valor de la adoración eucarística… estar junto al altar es también una oportunidad privilegiada para escu­char la llamada de Cristo a seguirlo más radicalmente en el ministerio sacerdotal” (26 de junio de 1996).

Arzobispo Fulton J. Sheen

“Ni el conocimiento teológico ni la acción social por sí solos bastan para mantenernos enamorados de Cristo, a menos que ambas cosas vayan precedidas por un encuentro personal con el Señor. Me resulta imposible explicar lo provechoso que ha sido la Hora Santa diaria. Aparte de sus ventajas espiritua­les positivas, han impedido que mis pasos se desvíen del camino. La Hora vino a ser un maestro, porque si bien es cierto que antes de amar a una persona debemos conocerla, después de conocerla, el amor es el que profundiza el conocimiento. El entendimiento teológico se adquiere no sólo en las pági­nas de un libro, sino con las dos rodillas postradas ante La Hora Santa como un tanque de oxígeno, que reanima el aliento del Espíritu Santo en medio de la podredumbre y el hedor del mundo.”

Beata Teresa de Calcuta

“Si ustedes desean tener vocacio­nes, tengan adoración eucarística diariamente. No fue sino hasta 1973, cuando comenzamos la Hora Santa diaria que nuestra comuni­dad comenzó a crecer y florecer… en nuestra congregación solíamos tener adoración una vez a la semana durante una hora; luego en 1973 decidimos hacer adoración una hora todos los días. El trabajo pendiente es mucho. Las casas que tenemos para los enfermos y los agonizantes indigentes están repletas en todas partes. Y desde el momento en que comenzamos a tener adoración cada día, nuestro amor a Jesús se hizo más íntimo, el amor de las unas a las otras se hizo más compren­sivo, el amor a los pobres se hizo más compasivo, y se ha duplicado el número de las vocaciones. Dios nos ha bendecido con muchas voca­ciones maravillosas. El tiempo que dedicamos a nuestra diaria audien­cia con Dios es la parte más valiosa de todo el día.”

Comentarios