La Palabra Entre Nosotros

Julio 2015 Edición

Cristo presente en América Latina

Retiro Internacional para obispos y sacerdotes

By: miembros de la Comunidad Jésed

Cristo presente en América Latina: Retiro Internacional para obispos y sacerdotes by miembros de la Comunidad Jésed

La maravilla de la renovación de la Iglesia se hace sentir hoy en sus sacerdotes. El encuentro que tuvieron 900 sacerdotes y algunos obispos del Continente Americano, el Caribe y España es una muestra de que el Señor está congregando y renovando a su grey, comenzando por los pastores.

Eso es lo que se percibió durante los cinco días del Retiro Internacional de Sacerdotes realizado en la ciudad de Monterrey, México, organizado por la Arquidiócesis de Monterrey, la Renovación Carismática de México y el Consejo Latinoamericano de Renovación Carismática, del 15 al 19 de septiembre de 2014.

Rodeados no sólo por las bellas montañas que circundan la ciudad, sino por el cariño de la gente, que atendió a los sacerdotes con el amor de Dios a través de sus oraciones, ayunos, hospitalidad y servicio práctico, no era para menos ver la gracia de Dios que se derramaba sobre los pastores de su pueblo.

Enmarcados en los temas El Kerygma Sacerdotal y el Nuevo Pentecostés, los predicadores del retiro (Mons. José Luis Azcona Hermoso, Obispo Prelado de Marajó, Brasil, y Mons. Raúl Berzosa Martínez, Obispo de Ciudad Rodrigo, España), se refirieron al marco tanto teológico como antropológico del kerygma hasta llegar a Pentecostés.

Retomar el impulso de Aparecida. Este retiro fue un intento de dar seguimiento a los documentos emanados de la Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en mayo de 2007 en la ciudad de Aparecida, Brasil.

Mientras Mons. José Luis Azcona se refería al aspecto teológico del Kerygma, presentaba al mismo tiempo, a lo largo del retiro, un impactante testimonio personal de su vida y su ministerio, y proclamaba el amor de Dios y su misericordia, la necesidad de nacer de nuevo, de pedirle a Dios un corazón contrito y el don del arrepentimiento.

A su vez, poniendo de relieve la necesidad de experimentar una renovación en el Espíritu y ofrecerse en sacrificio diariamente a Dios, especialmente como misioneros para los pobres, Mons. Raúl Berzosa presentó el aspecto antropológico de la fe, añadiendo en un momento que: “Don José Luis es un ejemplo vivo de vivir con pasión. Todo lo que ha dicho él es lo importante, la pintura de gran valor; yo soy el marco de esa pintura.”

Mons. Berzosa, tras su magistral exposición del marco antropológico del kerygma, la situación del mundo, de la iglesia y de los sacerdotes en la actualidad a través de la Palabra de Dios, de investigación, de su testimonio y de parábolas, explicaba: “Hay que redescubrir el kerygma y desde el kerygma, el arte de vivir la alegría, de creer en la belleza de nuestra identidad y nuestra misión de presbíteros. Todo ello en una nueva cultura, una nueva identidad que nos ofrece el Papa Francisco.” Y continuó diciendo que no estamos en una “época de cambios” sino en un “cambio de época” social y eclesial. Ahí tiene que resonar el kerygma en nuestros hermanos sacerdotes. Luego, enmarcó el retiro en las preguntas que se han formulado en los últimos 50 años, como las siguientes:

• San Juan XXIII: “Iglesia, ¿qué dices de ti misma?”

• Papa Pablo VI, en Evangelii Nuntiandi: “Iglesia, ¿qué quieres? ¿Qué dices del hombre y la mujer concretos de hoy? ¿Cómo evangelizarlos?”

• San Juan Pablo II: “Iglesia, ¿qué dices de Jesucristo, para que sin miedo le abras la puerta de tu corazón a Dios?

• Papa Benedicto XVI: “Iglesia, ¿qué dices de Dios y cómo hacer creíble a un Dios en un mundo en donde Dios es causa de un laicismo beligerante, de fundamentalismo religioso y de violencia, y donde la mayoría vivimos como si Dios no existiera?”

• Papa Francisco: “¿Iglesia, ¿qué dices de los pobres? ¿Cómo ser pobre entre los pobres; cómo ser tierna, maternal y abierta?” Ninguna de estas preguntas ha sido olvidada y cada una sigue vigente. Por eso, el término “kerygma sacerdotal” la resume de esta manera: “Fijos los ojos en Jesús y fijos los ojos en el mundo.”

¿Por qué un retiro sacerdotal? ¿Por qué organizar un retiro internacional para sacerdotes? ¿Para qué desgastarse tanto para reunir a sacerdotes de toda América? ¿Qué no están ellos ya cerca de Dios? ¿Qué no son ellos los que deben servir al pueblo? ¿Qué efectos tiene esto en la Iglesia? Preguntas como éstas y muchas más quizás nos hemos hecho todos en algún momento.

¿Por qué no? diría Miguel Mendoza (coordinador laico del Retiro delegado por el Arzobispo de Monterrey), comentando que en el mundo el 98% de los católicos son laicos y sólo el 2% pertenecen al clero, lo que significa alrededor de 500.000 en todo el mundo: “Entonces, nosotros los laicos debemos cuidar a nuestros sacerdotes. El 98% cuidar al 2%.”

Por otra parte, el padre Pepe Garza Madero, líder en la Renovación Carismática en México y promotor de los retiros sacerdotales, dice: “Primero, es preciso que todos los sacerdotes tengamos un encuentro personal y fuerte con Dios. Segundo, necesitamos renovar el ministerio sacerdotal. Tercero, nos hace falta redescubrir ese amor que subsiste en nuestra vida; ese amor que se llama Jesús. Él es el único que puede bañarnos, bautizarnos e invadirnos con ese amor. Ese es Jesús”.

Una esperanza viva para la Iglesia. Fue increíble ver a 900 sacerdotes de distintas naciones renovando cada uno su vida ministerial, confesándose unos con otros, rindiendo adoración a Dios con corazón contrito y humillado y, al mismo tiempo, siendo sanados por la mirada del Dios tierno y misericordioso; renovando su corazón, su mente y su cuerpo, y renovando con espíritu alegre y plena libertad sus votos sacerdotales, comprometiéndose a vivir para Jesucristo y morir por él y por su Iglesia y levantándose y reafirmando a viva voz: ¡Envíame a mí, Señor!

Esta es la respuesta a la plegaria elevada por el Papa San Juan XXIII en la inauguración del Concilio Vaticano II en 1962. La Iglesia está siendo renovada desde hace 50 años, y el Espíritu se mueve con fuerza y rapidez. Dios desea transformarnos con su amor, desea sanarnos, desea que experimentemos su amor, para que, una vez que hayamos tenido esta experiencia de ser salvados, rescatados, liberados y restaurados, proclamemos a Jesucristo, nuestro Señor resucitado. Y salir y anunciar la buena nueva: ¡El Reino de Dios ha llegado! porque hemos sido testigos de su amor y su poder.

Como diría el Papa Francisco, a un cristiano se le debe notar la alegría, esa alegría de saberse amado, y poder así asumir la Gran Misión Continental. ¡No tienes que hacer nada! como diría Mons. José Luis Azcona; lo primero es: “Sólo déjate amar por Dios. ¡Hazte a un lado! Deja de pensar en cómo le vas a hacer o qué técnica o habilidad emplearás. No seas fariseo, no trates de hacer las cosas por tus conocimientos o estrategias. ‘Quítate, que ahí te voy’ dice el Espíritu Santo, ‘dame espacio para hacer lo que tengo que hacer y sólo déjate amar y mirar por Dios’.”

“No hay forma de renovar una parroquia, no hay manera de reformar una diócesis si no comenzamos por aquí (por el corazón), y para hacer esto tenemos que experimentar la dulzura de este Hombre que murió por nuestros pecados, y más por los fariseos como yo” decía Mons. José Luis.

Por eso podemos proclamar con fuerza y con plena convicción y entusiasmo que “Dios no está muerto, la Iglesia no está muerta ni en decadencia. Dios está vivo y quiere conquistarte a ti con su mirada. Déjate mirar por Dios, para que nazcas de nuevo y entres en el Reino de Dios y tengas vida eterna.”

Miguel Mendoza invita a todos a orar por los sacerdotes e interceder por el próximo retiro sacerdotal (para el que aún no se han concretado fecha ni lugar), para que también sea fuente de muchos frutos, tantos o más que los de éste.

Oración:

“Padre, queremos nacer de nuevo. Concédenos el don del arrepentimiento, queremos ser creaturas nuevas. Cordero de Dios, tú tienes poder para transformarnos y renovarnos. Quizás somos como las piedras del río, secas por dentro, pero queremos ser tocados por ti, queremos ser bendecidos, porque tú nos trasladaste del reino de las tinieblas a tu Reino de Luz. Bendito Cordero de Dios, en ti hemos encontrado la perla de gran valor y por ti lo hemos dejado todo. Amén.”

La Comunidad Jésed es una organización de laicos católicos activa en la ciudad de Monterrey, México.

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