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Oct/Nov 2011 Edición

Beato Juan Pablo II, Patrono de la Jornada Mundial de la Juventud 2011

Beato Juan Pablo II, Patrono de la Jornada Mundial de la Juventud 2011

Según noticia publicada en Madrid el 14 de enero pasado, Juan Pablo II, tras ser declarado beato, acompañaría a otros santos y beatos como patrono e intercesor de la Jornada Mundial de la Juventud, realizada este año en Madrid.

Juan Pablo II, bajo cuyo pontifi cado se empezaron a celebrar las Jornadas, fue nombrado patrono de la Jornada de Madrid 2011, tras el anuncio de su beatificación que se realizó el 1 de mayo, Domingo de la Divina Misericordia.

El recordado Juan Pablo II se consideraba “amigo de los jóvenes” y siempre mostró su predilección por ellos. En 1985, año en el que tuvo lugar la primera Jornada Mundial de la Juventud afi rmó: “Toda la Iglesia ha de sentirse cada vez más comprometida a nivel mundial, a favor de la juventud, de sus ansias y afanes, de sus aperturas y esperanzas, para corresponder a sus expectativas comunicando la certeza que es Cristo.”

En relación con la Jornada, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Mons. Antonio María Rouco, presidente del comité organizador local de la Jornada dijo, hace unos meses, que considerando que “los jóvenes tienen ‘una vida por delante’, la Jornada Mundial de la Juventud es una oportunidad para que ellos se dejen iluminar por Cristo, y allí en su corazón y en sus sentimientos de entrega y solidaridad descubran los cimientos de su vida.”

Y añadió: “Los frutos de entrega de las Jornadas Mundiales se pueden ver en el corto alcance: son muchas las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio, que surgen de cada Jornada. Pero también y sobre todo, en el largo plazo, suponen una contribución a la sociedad actual: energía para resolver las crisis y fortalecer el camino de la paz.”

Las Jornadas Mundiales de la Juventud son una iniciativa personal de Juan Pablo II, que apostó por una nueva generación de jóvenes, los jóvenes de 2000. Ahora, su sucesor, Benedicto XVI, ha retomado este legado y es el Papa el que convoca y atrae a los jóvenes. Sigamos el ejemplo de estos dos Sumos Pontífi ces: oremos por nuestros jóvenes y démosles las oportunidades y el apoyo que necesitan.

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