Catholic Meditations

Meditación: Mateo 9, 14-15

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Las prácticas penitenciales, como el ayuno, eran muy importantes para los discípulos de San Juan Bautista que, sorprendidos, le preguntaron a Jesús por qué sus seguidores no ayunaban.

Jesús respondió que no era lógico que lo hicieran mientras él, el Novio, estuviera con ellos; pero que llegaría el momento en que él se iría, entonces sería hora de ayunar. Las palabras “llegará el momento” (Mateo 9, 15) denotaban que habría tribulaciones entre el tiempo de la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesús y el tiempo en que Cristo volvería en gloria a juzgar a los vivos y a los muertos. Entonces ciertamente convendría ayunar.

En la Didajé, un documento cristiano muy antiguo, se decía que los judíos ayunaban en privado los días lunes y jueves, mientras que los cristianos del siglo II debían ayunar los miércoles y viernes, en recuerdo de la pasión de Cristo. Los cristianos primitivos entendieron que el ayuno era una manera de humillarse ante Dios (Isaías 58, 3-9) y que esta práctica los fortalecía en la oración (Tobit 12, 8; 2 Crónicas 20, 3).

¿Por qué conviene ayunar ahora en el siglo XXI? Cuando Jesús nos llama a la conversión y al arrepentimiento, lo que desea principalmente no es ver una obra exterior, sino una conversión interior del corazón. El Catecismo de la Iglesia Católica contiene comentarios útiles acerca de la manera en que este arrepentimiento y conversión podrían manifestarse:

La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres de la Iglesia insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración y la limosna, que expresan la conversión de uno en relación a sí mismo, a Dios y a los demás. Junto a la purificación radical que opera el bautismo o el martirio, citan, como medio para obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos que uno realiza para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo, la intercesión de los santos, y la práctica de la caridad “que cubre multitud de pecados” (1434).

“Concédenos, Señor, tu gracia durante estos días de penitencia cuaresmal, para que a nuestras prácticas externas corresponda una verdadera renovación del espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo (Oración colecta, Misa del día).”

Isaías 58, 1-9
Salmo 51(50), 3-6. 18-19

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