Catholic Meditations

Meditación: Marcos 14, 1–15, 47

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Domingo de Ramos de la Pasión del Señor

Aquello que Jesús dijo a sus apóstoles, “Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí, velando”, hoy nos lo dice también a nosotros. En esta semana, la más sagrada del cristianismo, Jesús nos invita a entrar en su corazón, y permanecer allí orando con fervor y reflexionando sobre los maravillosos acontecimientos que presenciaremos en estos próximos días. De esta forma podremos regocijarnos en la victoria pascual de Cristo sobre el pecado y la muerte, y experimentar el gozo de la reconciliación con el Padre.

Al crearnos, Dios quiso que tuviéramos una íntima comunión con él, pero en el Jardín del Edén, el cumplimiento del deseo divino quedó frustrado porque el hombre decidió desobedecerle. Más tarde, en el huerto de Getsemaní, Jesús pidió que si era posible cumplir la voluntad de Dios sin beber la copa del sufrimiento, que así fuera, pero siendo perfectamente obediente, sumiso y unido al Padre, añadió: “Padre… que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.” Cristo aceptó la decisión del Padre, aun cuando su humanidad ansiaba otra solución. Por nuestra parte, si permanecemos en Cristo y deseamos de todo corazón cumplir la voluntad del Padre, también recibiremos respuesta a todas nuestras oraciones. Jesús dijo “no se haga lo que yo quiero”, y por eso nos puede decir “Si permanecen en mí… pidan lo que quieran y se les concederá” (Juan 15, 7).

La condición para recibir respuestas a la oración es permanecer unidos a Cristo y nutrirse de sus palabras, su Cuerpo y su Sangre. Así descubrimos que abrazar la voluntad de Dios es abrazar a Dios mismo.

Hoy y todos los días de esta Semana Santa, empéñese por mantenerse unido a Cristo Jesús, para que pueda apreciar mejor el misterio de la salvación. Sea uno con Cristo y conozca la bendición de obedecer la voluntad de Dios. Entonces, en toda circunstancia, podrá decir: “Padre, no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.”

“Cristo amado, queremos permanecer siempre unidos a ti para hacer tu voluntad y recibir la paz y el amor que ganaste para nosotros en la cruz.”

Marcos 11, 1-10
Isaías 50, 4-7
Salmo 21, 8-9. 17-20. 23-24
Filipenses 2, 6-11

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