Catholic Meditations

Meditación: Lucas 5, 33-39

Lectura correspondiente

Herramientas

Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. (Lucas 5, 36) 

Muchas veces nos cuesta entender el sencillo pero transformador mensaje de Jesús, porque somos escépticos o tenemos una mentalidad analítica o materialista. Para los contemporáneos de Cristo no era menos difícil entenderlo, porque también tenían razonamientos dominados por las costumbres y actitudes de la época.

La enseñanza de Jesús sobre el ayuno y la parábola del vestido roto y los cueros viejos se referían al verdadero problema que aquejaba a la gente: ¿Cómo podían entender el Reino de Dios con su pensamiento formado por las ideas del mundo? Los fariseos le preguntaron a Cristo acerca del ayuno, comparando el que hacían ellos y los seguidores de Juan el Bautista con el ayuno de los discípulos de Jesús. El Señor trató de hacerles entender que él era el objeto del ayuno, el Esposo que ellos esperaban y que estaba allí en su medio.

Jesús usó parábolas y figuras de la vida cotidiana, en este caso, los vestidos y los odres, para ilustrar su mensaje e instar a las personas a aprender a pensar de una manera nueva. Pero a pesar de sus enseñanzas, no fueron muchos los que lograron ampliar su criterio y su entendimiento y siguieron tratando de entender el Reino de Dios de acuerdo con las costumbres y enseñanzas del mundo; es decir, trataban de echar “vino nuevo en cueros viejos” (Lucas 5, 37).

Lo mismo sucede hoy. Preferimos seguir viviendo como siempre lo hemos hecho y aceptar solo las partes del cristianismo que nos convienen o no nos incomodan. Pero en realidad necesitamos vaciar el vino nuevo de la vida de Jesús en una mente y un corazón renovados, transformados por el Espíritu Santo. A muchos nos cuesta entender la doctrina de Cristo y su aplicación en nuestra vida personal. Encontramos difícil pensar de un modo distinto del que estamos acostumbrados a hacerlo, pero seguir a Jesús significa iniciar una vida nueva, no adoptar razones nuevas para justificar las actitudes y costumbres antiguas.

“Señor Jesús, purifica mi mente de los antiguos hábitos de pensamiento y las ideas preconcebidas que me impiden entender tu mensaje transformador. Libra mi mente de la esclavitud de las costumbres e ideas del mundo actual, y renuévame para que yo entienda y acepte tus enseñanzas.” 

Colosenses 1, 15-20
Salmo 99, 1-5

Comentarios