Catholic Meditations

Meditación: Marcos 4, 21-25

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“La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes.” (Marcos 4, 24)

Las parábolas, uno de los métodos de enseñanza favoritos de Jesús, utilizan objetos o ideas conocidas para enseñar verdades espirituales más profundas; no ofrecen definiciones estrictas de alguna doctrina, pero sí las dejan entrever. El entendimiento de hechos ordinarios nos lleva a pensar en las cosas divinas.

Jesús comparó la Palabra de Dios con una lámpara, cuya luz no puede esconderse, sino que debe brillar para que alumbre a todos. En otro pasaje del Nuevo Testamento, San Pablo dice que nosotros, con el rostro descubierto, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen cada vez con más gloria, que viene del Señor (2 Corintios 3, 18).

Cristo enseñó también que seremos medidos con la misma medida que nosotros usemos para medir la respuesta que dan los demás a la Palabra de Dios, y dice que sólo los que sean generosos y reciban de buena gana la voluntad del Padre, obtendrán entendimiento espiritual. De modo que si le pedimos a Dios la luz de la fe para entender y aplicar sus verdades en nuestra vida, creceremos en este entendimiento.

El pasaje añade que al que tenga, se le dará más, y al que no tenga, hasta lo que tenga le será quitado. Esto quiere decir que los que miran la vida con los ojos de la fe, recibirán entendimiento. Los que no usen la fe, perderán incluso lo poco que sepan de las realidades del mundo.

Seguramente muchos recordaremos la época en que no le encontrábamos mucho sentido al mensaje del Evangelio, y posiblemente habremos pensado, “¿Por qué he de perdonar, renunciar a mi tiempo o dinero, o buscar la posición más baja?” Pero Jesús trata de enseñarnos que él es todo lo que cuenta, y que los valores del mundo en realidad no tienen valor verdadero. Cuando nos entregamos a Jesús de corazón, escucharemos el Evangelio y lo entenderemos: recibiremos la luz de Dios y la imagen y semejanza de Cristo crecerá en nosotros.

“Señor Jesús, ayúdame a ver con los ojos de la fe, para crecer en el entendimiento de las realidades espirituales. Permite, Señor, que tu obra resplandezca en mí y sea una invitación para que otros vengan a ti. Transfórmame día a día, para yo que sepa caminar en tu presencia.”

Hebreos 10, 19-25
Salmo 23, 1-6

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