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Lecturas de la Misa, 4 de febrero de 2023 Encuentre Meditación por Fecha

Durante los últimos 9 meses, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB) gentilmente nos permitió proveer el acceso a las lecturas de la Misa diaria sin ningún costo. Desafortunadamente ya no se nos permite publicar más las lecturas de la Misa diaria sin una suscripción. Las lecturas están disponibles en el sitio web usccb.org

Común de la Bienaventurada Virgen María

Antífona de entrada

Bendita eres tú, Virgen María, por obra de Dios Altísimo, sobre todas las mujeres de la tierra; porque tu nombre ha sido engrandecido para que la boca de los hombres no cese de alabarte. Cfr. Jdt 13, 18-19

Oración colecta

Al celebrar la gloriosa memoria de la santísima Virgen María,...

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Meditación: Marcos 6, 30-34

Vengan conmigo… para que descansen un poco. (Marcos 6, 31)

Los apóstoles habían finalizado un exitoso viaje de misión (Marcos 6, 12). Al regresar, Jesús les dijo que era tiempo de descansar. Necesitaban tiempo a solas, no solo para descansar su cuerpo sino también para pasar un tiempo tranquilo en oración.

Entonces, ¿por qué Jesús no le dijo a la muchedumbre que los dejara solos por algunas horas? ¿No podían darle a él y a sus discípulos un descanso? Bueno, quizá tuvieron el descanso que necesitaban. Recuerda, Jesús había llevado a los Doce a una barca y navegó con ellos por el lago hasta un lugar desierto que él tenía en mente. Fue hasta que llegaron a su destino que fueron recibidos por otras personas. Al menos tuvieron ese tiempo tranquilo sobre el agua para descansar y renovar un poco sus fuerzas. Es interesante hacer notar que navegaron tan despacio que todas estas personas tuvieron el tiempo para llegar (¡a pie!) al lugar al que se dirigían antes que Jesús y sus discípulos.

Quizá este tiempo de descanso y oración, aun si fue solo ese corto periodo en la barca, fue exactamente lo que permitió a Jesús y a sus discípulos comenzar a ministrar a las personas tan pronto como llegaron a la orilla. Quizá fue como una “poderosa siesta” espiritual.

Ahora piensa: Si Jesús necesitaba balancear su activo ministerio con el descanso físico y el tiempo de oración, ¿cuánto más lo necesitamos nosotros? Si tienes dificultad para servir a otras personas, quizá es porque estás demasiado ocupado y no estás dedicando suficiente tiempo al descanso y a la oración. Tal vez has dejado de lado el hábito de buscar ese “lugar desértico” en la oración para renovarte y refrescarte en el Espíritu Santo.

¿Cómo es tu ritmo de servicio, descanso, recreación y oración? ¿Es tiempo de hacer una evaluación y algún cambio? Quizá si te acuestas una hora más temprano eso te ayude a dormir más y tengas más tiempo para rezar en la mañana. O, ¿qué tal tomar unos minutos en la tarde para “apartarte” y rezar, o incluso tomar una siesta corta? Cuanto más descansado estés, tanto física como espiritualmente, más compasión tendrás por las personas que Dios te ha confiado.

“Señor Jesús, te pido que me muestres cuando debo apartar tiempo contigo para descansar y renovar mis fuerzas.”

Hebreos 13, 15-17. 20-21
Salmo 23 (22), 1-3a. 3b-4. 5. 6

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