La Palabra Entre Nosotros (en-US)

Lecturas de la Misa, 25 de octubre de 2021 Encuentre Meditación por Fecha

Durante los últimos 9 meses, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB) gentilmente nos permitió proveer el acceso a las lecturas de la Misa diaria sin ningún costo. Desafortunadamente ya no se nos permite publicar más las lecturas de la Misa diaria sin una suscripción. Las lecturas están disponibles en el sitio web usccb.org

XXX Semana del Tiempo Ordinario

Antífona de entrada

Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán fuertes; busquen su rostro sin descanso. Cfr. Sal 105 (104), 3-4

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y para que merezcamos alcanzar lo que nos prometes,...

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Daily Meditation: Romanos 8, 12-17

Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. (Romanos 8, 14)

Muy a menudo, leemos pasajes como este y solamente nos enfocamos en lo que hacemos: “Realmente necesito esforzarme más para dejarme guiar por el Espíritu.” Si bien es cierto, siempre es buena idea asegurarte de que estás siendo responsable con el llamado que has recibido de parte del Señor, ¿qué tan a menudo simplemente te regocijas por el hecho de que eres un hijo de Dios?

Es verdad: Tú tienes un Padre en el cielo que te ama inmensamente. Y solo para asegurarse de que sabes esto, él pone al Espíritu Santo en tu corazón, el Espíritu que confirma esta verdad clamando: “¡Abba! ¡Padre!” (Romanos 8, 15).

Como si eso no fuera suficiente, las noticias son aún mejores. No solo eres hijo de Dios, sino que también eres su heredero (Romanos 8, 17). Por ejemplo, el príncipe Guillermo de Inglaterra algún día heredará el reino de su padre, el actual príncipe Carlos, y de su abuela, la reina Isabel II. Todas las riquezas y derechos de la corona serán suyas.

Ahora, si el príncipe Guillermo está anhelando que ese momento llegue, ¿cuánto más deberías estar esperando tú a que llegue el día en que heredarás el Reino de Dios? ¡Recuerda que tu herencia es infinitamente mayor! En aquel día, recibirás “la corona merecida” (2 Timoteo 4, 8). Vivirás para siempre en un lugar de belleza pura donde toda lágrima será enjugada y donde no habrá más tristeza ni llanto ni dolor o muerte (Apocalipsis 21, 4). Ciertamente, todo esto aturde la mente, pero, ¡es todo tuyo!

¿Sabías que puedes comenzar a disfrutar de tu herencia ahora mismo? Verdaderamente, Dios te ha dado su Espíritu “como garantía” de todos los tesoros que te esperan (2 Corintios 1, 22). De modo que pídele al Espíritu que te muestre cómo apropiarte de tu herencia celestial. Pídele que te conceda ahora una prueba de la bondad de tu Padre. Las oraciones pueden ser contestadas, las heridas curadas y las relaciones restauradas. Todo lo que se necesita es un poco de fe y el valor para dar un paso al frente y reclamar tu herencia.

“Amado Señor, ¡estoy maravillado por la herencia que tú me has concedido! Te pido que me ayudes a aprovechar la gracia, la misericordia y el amor que has apartado para mí.”

Salmo 68 (67), 2. 4. 6-7ab. 20-21
Lucas 13, 10-17

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