La Palabra Entre Nosotros (en-US)

Lecturas de la Misa, 26 de enero de 2021 Encuentre Meditación por Fecha

Durante los últimos 9 meses, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (USCCB) gentilmente nos permitió proveer el acceso a las lecturas de la Misa diaria sin ningún costo. Desafortunadamente ya no se nos permite publicar más las lecturas de la Misa diaria sin una suscripción. Las lecturas están disponibles en el sitio web usccb.org

Santos Timoteo y Tito, Obispos (Memoria)

Antífona de entrada

Anuncien la gloria del Señor entre las naciones y sus maravillas a todos los pueblos; porque el Señor es grande y muy digno de alabanza. Sal 96 (95), 3-4

Oración colecta

Señor Dios, que enriqueciste con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión,...

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Daily Meditation: 2 Timoteo 1, 1-8

A Timoteo, hijo querido. (2 Timoteo 1, 1)

Hoy celebramos a dos de los compañeros más conocidos de San Pablo: Timoteo y Tito. Ambos eran jóvenes cuando empezaron a trabajar con Pablo, y con el tiempo se convirtieron en líderes de la Iglesia por derecho propio; Timoteo en Éfeso y Tito en Creta. A pesar de que no sabemos mucho sobre Tito, las Escrituras nos dan una mejor descripción de Timoteo, y hay mucho que aprender de su vida.

Según la Escritura, Timoteo era un miembro de alta estima entre la comunidad cristiana de Listra y un hombre con un profundo amor por Dios (Hechos 16, 2), y se le menciona por primera vez cuando Pablo visita Listra en su segundo viaje misionero y ahí conoce a este joven y queda muy impresionado por la fe que tenía, por lo que lo invita a que sea su ayudante y algo así como un apóstol en entrenamiento.

Las dos cosas que se hacen evidentes en las cartas de San Pablo a Timoteo son la falta de experiencia del joven líder y su timidez. Pablo lo exhorta a mantenerse firme y no prestar atención a las enseñanzas equivocadas, principalmente a ser valiente y confrontar los asuntos que amenazan la fe en la comunidad cristiana de Éfeso (1 Timoteo 1, 18-20). También, lo exhortó a ser más asertivo al dirigirse a la comunidad (2 Timoteo 1, 7) y le recordó cómo debía conducir su vida personal (1 Timoteo 5, 1-6).

Parece que Timoteo tenía mucho que aprender, pero estaba abierto a las enseñanzas y contaba con el apoyo de San Pablo. Con el paso del tiempo, Pablo empezó a confiar más en él, hasta el punto de afirmar que “no tengo ningún otro” como Timoteo (Filipenses 2, 20).

Las limitaciones de Timoteo nos enseñan que Dios puede escribir recto en reglones torcidos, el Señor puede trabajar con las personas imperfectas. La historia de Timoteo nos anima a ser pacientes con nosotros mismos, y con los demás. Nos dice que Dios siempre está actuando para transformar a su pueblo, para que pueda hacer maravillas por el Evangelio.

Si Dios pudo actuar en Timoteo, puede hacerlo con todos nosotros, ¡incluso contigo!

“Padre, te ruego que hagas surgir a hombres y mujeres que, como Timoteo y Tito, te amen y estén dispuestos a servir a tu Iglesia.”

Salmo 96 (95), 1-3. 7-8. 10
Marcos 3, 31-35

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