La Palabra Entre Nosotros (en-US)

Cuaresma 2014 Edición

¡A quitar los obstáculos!

Un examen de conciencia para la Cuaresma

¡A quitar los obstáculos!: Un examen de conciencia para la Cuaresma

Durante cuarenta días, los católicos de todo el mundo se dedican a profundizar su relación con el Señor en esta época.

Imagínese cuán bello sería poder contemplar aquella multitud de más de mil millones de personas que buscan al Señor en la oración, la adoración y la meditación profunda.

Siendo éste un panorama tan atractivo, también es cierto que la Cuaresma es un tiempo de arrepentimiento y conversión. ¿Cómo podría no serlo? En realidad, cuando tratamos de acercarnos más al Señor, descubrimos inevitablemente que llevamos cosas en el recuerdo y la conciencia que necesitan la sanación y el perdón del Señor. Esta es la razón por la cual el Sacramento de la Confesión o Reconciliación es tan esencial en esta temporada. Queremos asemejarnos más a Cristo Jesús, pero tenemos obstáculos en el camino, y el mejor modo de quitarlos es la Confesión.

Por eso, para ayudar a nuestros lectores a prepararse para este sacramento, les ofrecemos el siguiente examen de conciencia. Cuando usted analice y trate de responder a estas preguntas, pídale al Espíritu Santo que ilumine su corazón, para que vea no sólo los pecados que tenga que reconocer y de los cuales tenga que arrepentirse y pedir perdón, sino también la gracia que Dios le ofrece.

Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18, 21-22)

“Jesús, Señor mío, muéstrame las veces en que he guardado resentimientos, rencores y falta de perdón. ¿Me he negado a ser tan compasivo como tú has sido conmigo? Ayúdame, Señor, a perdonar por completo y de verdad a quienes me han perjudicado hasta que mi corazón quede completamente limpio y sano.”

Dios… nos dio la vida con Cristo… nos ha resucitado y con él nos ha reservado un sitio en el cielo. (Efesios 2, 5-6)

“Jesús, Señor y Salvador mío, quiero celebrar tu muerte y tu resurrección con una conciencia limpia. Permite que tu muerte haga morir mi pecado. Restaura en mí la vida nueva, para que mi alma se eleve más hacia tu presencia. Concédeme, Señor las abundantes riquezas de tu gracia y tu amor.”

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón. (Deuteronomio 6, 5)

“Señor y Dios mío, ¿he mantenido la mirada enfocada en ti tanto como debería? ¿Me he dejado llevar por las dudas o distracciones que me apartan de ti? ¿He permitido que la inseguridad o la desconfianza me impidan amar más y mejor? Señor, tú eres el amor perfecto, ¡enséñame a amarte más!”

Den gracias en toda ocasión. (1 Tesalonicenses 5, 18)

“Señor Jesús, ¿en qué aspectos de mi vida debiera yo ser más agradecido? Muéstrame, te ruego, las ocasiones en que me he dedicado a quejarme y reclamar, en lugar de darte gracias por todo. ¿Son mis comentarios útiles para animar a quienes tengo a mi lado?”

Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción. (Filipenses 2, 3)

“Amado Jesús, ¿me preocupo solamente de mí y de nadie más? ¿Ha habido ocasiones en que no he atendido a quienes me necesitaban por buscar mi propia comodidad o beneficio? ¿He causado daño involuntariamente a mis familiares o amistades con mis acciones?

Lo que Dios quiere de ustedes es que se santifiquen; que se abstengan de todo acto impuro. (1 Tesalonicenses 4, 3-4)

“Amado Señor, muéstrame cuándo me he dejado llevar por acciones o pensamientos impuros. ¿He caído en hábitos o tentaciones contrarios a la moral? Ayúdame a reconocer los razonamientos o actitudes que me llevan por el camino incorrecto.

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