La Palabra Entre Nosotros

Dic/Ene 2011 Edición

Preparen el camino del Señor

Un examen de conciencia para el Adviento

Preparen el camino del Señor: Un examen de conciencia para el Adviento

Durante el Adviento las lecturas que escuchamos en Misa nos presentan innumerables imágenes de preparación: los montes serán nivelados y los valles rellenados; los caminos torcidos serán enderezados; que se abran las puertas eternas, que se abran de par en par, para que entre por ellas el Rey de la gloria.

Y los pecados serán perdonados para que cada cual esté listo para recibir a Aquel que los bautizará en el Espíritu Santo.

La Iglesia nos presenta estas alentadoras ilustraciones para animarnos a que nos preparemos para la venida del Señor en esta Navidad. A Dios le agrada mucho cuando nos sometemos a su poder y su cuidado, dispuestos a enderezar los senderos torcidos y allanar los altibajos de nuestra vida. Y ¿qué mejor forma de prepararse que yendo a confesarse sacramentalmente?

Así, pues, empieza por buscar un lugar sin distracciones para hacer oración y conversar con el Espíritu Santo. Pídele que te ayude a reconocer los aspectos de tu vida que necesitan curación, reforma y el perdón de Dios. Las preguntas que proponemos a continuación te ayudarán a emprender tu diálogo personal con el Señor.

Relación con Dios

Sabiendo que Dios me ama mucho, ¿me he preocupado de profundizar mi entrega al Señor? ¿Lo he buscado en la oración diaria y en su Santa Palabra? ¿Me he acercado al Señor asistiendo a Misa con devoción y recibiendo los sacramentos?

¿Le he dado la espalda a Dios por mis expresiones o actitudes? ¿He usado palabras groseras o engañosas que empañan o interrumpen mi comunión con el Señor?

¿He permitido que el afán de cosas materiales crezca como una montaña que me impide acercarme a Dios? ¿He dejado que la preocupación por el qué dirán determine mis decisiones o acciones?

Relación con los demás

Cuando me siento triste o frustrado por ciertas relaciones, ¿ha sido porque he guardado rencores y me he apartado de las personas involucradas? ¿Tengo resentimientos contra alguien que no me dejan intentar una reconciliación?

¿Soy generoso con el tiempo, los bienes materiales y las demostraciones de cariño? ¿Puedo salir de mí mismo para ayudar a los necesitados? ¿He tomado algo que no era mío o he manchado la reputación de alguien por haber murmurado en su contra?

¿He sido desconfiado de otras personas, sin reconocer que también son hijos de Dios, y los he valorado sólo por lo que me pueden dar? ¿Me ha impedido la arrogancia ver el mérito de quienes no concuerdan conmigo?

Esperanza para el camino por recorrer

Cuando pensamos en la Confesión, podemos tener la seguridad de que el Espíritu Santo quiere encaminar nuestros pasos hacia Jesús, y para ello nos abre los ojos y el corazón, de modo que podamos recibir el perdón y ser transformados. Dios nos reviste de su misericordia y nos hace nuevas criaturas en Cristo. ¡Así seremos como una vía recta y recién pavimentada para llenarnos de la vida de Dios y recibir en nuestro corazón al Rey de la Gloria!

Comentarios