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Oct/Nov 2009 Edición

Mensajes de S.S. Benedicto XVI con motivo de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud 2008

Mensajes de S.S. Benedicto XVI con motivo de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud 2008

"Entre el 15 y el 20 de julio de 2008 se llevó a cabo la XXIII Jornada Mundial de la Juventud en Sydney, Australia bajo la guía pastoral de S.S. el Papa Benedicto XVI, el más grande acontecimiento para jóvenes que se realiza en el mundo. Contó con más de 200.000 peregrinos en total, de los cuales 110.000 acudieron de 170 naciones diferentes. Fue el acontecimiento más grande jamás organizado en Australia. Antes de iniciarse la Jornada, el Santo Padre dio a los jóvenes de Australia y de todo el mundo muchos mensajes, entre los cuales seleccionamos los pocos que aquí se citan:"

“Queridos jóvenes, os espero en gran número en julio de 2008 en Sydney. Será una ocasión providencial para experimentar plenamente el poder del Espíritu Santo. Venid muchos, para ser signo de esperanza y sustento precioso para las comunidades de la Iglesia en Australia que se preparan para acogeros.

La juventud ante la realidad del mundo. “Muchos jóvenes hoy no tienen esperanza. Se quedan perplejos ante los interrogantes que se les presentan de manera cada vez más apremiante en un mundo que los confunde, y con frecuencia no saben bien hacia dónde tienen que dirigirse para encontrar respuestas. Ven la pobreza y la injusticia y desean hallar soluciones. Sienten el desafío de los argumentos de quienes niegan la existencia de Dios y buscan el modo de responder. Ven los grandes daños perpetrados contra el medio ambiente por la avidez humana y se esfuerzan por encontrar estilos de vida en mayor armonía con la naturaleza y con los demás.

“Muchos jóvenes miran su vida con aprensión y se plantean tantos interrogantes sobre su futuro. Ellos se preguntan preocupados: ¿Cómo insertarse en un mundo marcado por numerosas y graves injusticias y sufrimientos? ¿Cómo reaccionar ante el egoísmo y la violencia que a veces parecen prevalecer? ¿Cómo dar sentido pleno a la vida? ¿Cómo contribuir a que los frutos del Espíritu que hemos recordado precedentemente [amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí – Gálatas 5,22-23], inunden este mundo herido y frágil, el mundo de los jóvenes sobre todo? ¿En qué condiciones el Espíritu vivificante de la primera creación, y sobre todo de la segunda creación o redención, puede convertirse en el alma nueva de la humanidad?

“¿Dónde podemos buscar las respuestas? El Espíritu nos orienta hacia el camino que conduce a la vida, al amor y a la verdad. El Espíritu nos orienta hacia Jesucristo. Hay un dicho atribuido a San Agustín: ‘Si quieres permanecer joven, busca a Cristo.’ En Él encontramos las respuestas que buscamos, encontramos las metas por las cuales de verdad vale la pena vivir, encontramos la fuerza para seguir el camino que lleva a un mundo mejor.

“Pido al Señor que los jóvenes que se reúnan en Sydney encuentren verdaderamente descanso en el Señor y se llenen de alegría y de fervor para difundir la buena nueva entre sus amigos, en su familia y entre todas las personas con quienes se encuentren. No olvidéis nunca que la Iglesia, más aún la humanidad misma, que está en torno a ustedes y que os aguarda en vuestro futuro, espera mucho de ustedes, jóvenes, porque tenéis en ustedes el don supremo del Padre: el Espíritu de Jesús.

La participación de los jóvenes es crucial. “Es fundamental que cada uno de ustedes, jóvenes, en la propia comunidad y con los educadores, reflexione sobre este Protagonista de la historia de la salvación que es el Espíritu Santo o Espíritu de Jesús, para alcanzar estas altas metas: Reconocer la verdadera identidad del Espíritu, escuchando sobre todo la Palabra de Dios en la Revelación de la Biblia; tomar una lúcida conciencia de su presencia viva y constante en la vida de la Iglesia, redescubrir en particular que el Espíritu Santo es como el ‘alma’, el respiro vital de la propia vida cristiana.

“Queridos jóvenes, el Espíritu Santo sigue actuando con poder en la Iglesia también hoy y sus frutos son abundantes en la medida en que estamos dispuestos a abrirnos a su fuerza renovadora. Para esto es importante que cada uno de nosotros lo conozca, entre en relación con Él y se deje guiar por Él. Pero aquí surge naturalmente una pregunta: ¿Quién es para mí el Espíritu Santo? Para muchos cristianos sigue siendo el ‘gran desconocido’.

“Sé bien que ustedes, jóvenes, lleváis en el corazón una gran estima y amor hacia Jesús: ¡cómo deseáis encontrarlo y hablar con Él! Pues bien, recordad que precisamente la presencia del Espíritu en nosotros atestigua, constituye y construye nuestra persona sobre la Persona misma de Jesús crucificado y resucitado. Por tanto, tengamos familiaridad con el Espíritu Santo, para tenerla con Jesús.

“No olvidemos que cuanto más grande es el don de Dios —y el del Espíritu de Jesús es el máximo— tanto más lo es la necesidad del mundo de recibirlo y, en consecuencia, más grande y apasionante es la misión de la Iglesia de dar un testimonio creíble de Él. Y ustedes, jóvenes, con la Jornada Mundial de la Juventud, dais en cierto modo testimonio de querer participar en dicha misión.

“Una vez más os repito que sólo Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas del corazón del hombre; sólo Él es capaz de humanizar la humanidad y conducirla a su ‘divinización’. Con la fuerza de su Espíritu, Él infunde en nosotros la caridad divina, que nos hace capaces de amar al prójimo y prontos para ponernos a su servicio.”

Al concluir la Jornada, Benedicto XVI exhorta a los jóvenes. “Reunidos delante de nuestra cruz, que tanto ha viajado, y del icono de María, rezamos bajo el esplendor celeste de la constelación de la Cruz del Sur. Esta tarde rezo por ustedes y por los jóvenes de todo el mundo. Dejaos inspirar por el ejemplo de vuestros Santos Patronos. Acoged en vuestro corazón y en vuestra mente los siete dones del Espíritu Santo. Reconoced y creed en el poder del Espíritu Santo en vuestra vida.

“Jóvenes: ¿qué dejaréis a la próxima generación? ¿Estáis construyendo vuestras vidas sobre bases sólidas? ¿Estáis viviendo vuestras vidas, dejando espacio al Espíritu en un mundo que quiere olvidar a Dios, o incluso rechazarlo en nombre de un falso concepto de libertad? ¿Cómo estáis usando los dones que se os han dado, la “fuerza” que el Espíritu Santo está dispuesto a difundir ahora sobre ustedes?

“Queridos jóvenes amigos, el Señor os está pidiendo que seáis profetas de esta nueva época, mensajeros de su amor, capaces de atraer a la gente al Padre y de construir un futuro de esperanza para toda la humanidad. ¡No tengáis miedo de decir que ‘sí’ a Jesús, de hallar vuestra alegría en hacer su voluntad, donándoos completamente para llegar a la santidad y usando vuestros talentos al servicio de los demás!

“Caminad cada día a la luz de Cristo mediante la fidelidad a la oración personal y litúrgica, alimentados por la meditación de la palabra inspirada por Dios. Que la celebración cotidiana de la Eucaristía sea el centro de vuestra vida.

“La castidad por el Reino significa abrazar una vida completamente dedicada al amor, a un amor que os hace capaces de dedicaros sin reservas al servicio de Dios para estar plenamente presentes entre los hermanos y hermanas, especialmente entre los más necesitados.

“¡La vida no está gobernada por la suerte, no es casual! Vuestra existencia personal ha sido querida y bendecida por Dios y tiene una finalidad. La vida no es una simple sucesión de hechos y experiencias. Es una búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza. Con ese fin tomamos nuestras decisiones, ejercemos nuestra libertad y, en esto, en la verdad, en el bien y en la belleza, encontramos la felicidad y la alegría.”

Algunos testimonios de los participantes

Jóvenes latinoamericanos. “Para nosotros esta jornada fue una experiencia maravillosa, descubrimos que no estamos solos en el camino del Señor, que somos muchos los jóvenes que amamos a Cristo, que queremos seguir los pasos de nuestra Madre María Inmaculada, que queremos sentir al Espíritu Santo, para que nos dé fortaleza, nos anime y nos ayude a ser ‘testimonios de Jesús’, para llevar y reflejar a todos el mensaje del Padre, ese mensaje de paz y amor, que nos muestra la ruta a seguir para alcanzar la vida eterna.”

“Aprendimos a compartir con gente que no conocíamos, nuestros compañeros y compañeras de grupo, los demás jóvenes peregrinos y las familias que nos acogieron. Vimos la importancia de apoyar a nuestros hermanos inmigrantes, que nos abrieron generosamente las puertas de sus hogares y sus corazones.”

“Sabemos que el desafío de renovar la Iglesia, que nos propone el Santo Padre no es fácil, el mundo nos pondrá muchos obstáculos, pero con la fuerza que hemos recibido del Espíritu Santo y el poder de la oración, lograremos crear un mundo nuevo, y construir una Iglesia siempre joven, alegre, abierta y solidaria.”

“Todo [lo experimentado en la Jornada] nos motivó a servir de la mejor manera posible en las transmisiones de las vivencias de ‘la iglesia joven reunida en Sydney’ y llevarlas a los hermanos de nuestro país y, por la red iberoamericana de Radio María, a los hermanos en toda América y España. ¡Damos gracias a Dios por estas vivencias que nos fortalecen y envían como discípulos misioneros de Jesucristo!

Jóvenes españoles. “Después de todo este regalo precioso que Dios me dio en esta inolvidable jornada, no me quedó más que acoger con ferviente deseo el encargo que el Papa me hizo como peregrino: ‘Haz fructificar los dones que Dios te ha dado siendo testigo fiel de su palabra con tu ejemplo’. Aunque sé que esta tarea no es fácil, sé que cuento con la fuerza del Espíritu para realizarla y con el testimonio de cientos de jóvenes alegres y cordiales, que muy seguramente estarán ahora a lo largo y ancho de los cinco continentes mostrándole al mundo que ser católico es la más apasionante de las aventuras.”

“Era impresionante caminar por las calles y cruzarse con gente de absolutamente todos los países y aunque no nos entendíamos, todos íbamos por una misma causa: encontrarnos con el Señor y gritar al mundo que Él es la respuesta para nuestras vidas. Al encontrarnos con el Papa, ese encuentro se intensificó y el Papa nos alentó a seguir a Cristo siempre, adorarlo y luchar siempre por ser santos, porque sólo siendo santos, podremos cambiar el mundo.”

La próxima Jornada Mundial de la Juventud se realizará en Madrid, España, en 2011.

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