La Palabra Entre Nosotros

Febrero 2014 Edición

Lo que dicen los jóvenes

Al regresar de la Jornada Mundial de la Juventud

Lo que dicen los jóvenes: Al regresar de la Jornada Mundial de la Juventud

Muchos de los jóvenes pasan maravillosas experiencias en la Jornada Mundial de la Juventud. Las siguientes historias personales cuentan dos experiencias de jóvenes.

Laura Amortegui (de Colombia): “Durante el primer día de catequesis de la Jornada me enamoré. Todo comenzó cuando entramos a la sala de jóvenes. Todos estaban cantando y bailando. Los desconocidos se volvieron mis amigos, ¡el mundo me pertenecía!

“Cuando vino la hora de presentar al Cardenal Dolan (Arzobispo de Nueva York), todos gritábamos y saltábamos. Parecíamos niñas chiquitas en un concierto de Justin Bieber. La cara de Su Eminencia estaba llena de una paz y emoción que sólo se nota en la edad de la infancia.

“Estábamos cantando la canción final de la Misa cuando decido mirar al Cardenal Dolan y lo que veo me hizo llorar. Estaba sentado, con sus ojos cerrados y comenzó a mover su mano al ritmo de nuestro canto. Estaba motivándonos a seguir cantando, empujándonos a seguir adelante. De repente abrió sus ojos y me miró. Pero en esa mirada no estaba el Cardenal Dolan, el que estaba ahí era el Señor.

“En ese momento mi vida cambió. Todas mis preocupaciones y malestares desaparecieron. Sentía que aunque no había alguien diciéndome que me amaba, yo sabía dentro de mi corazón que Dios me ama. Mis dudas e incertidumbres se desvanecieron. Por primera vez en muchísimo tiempo sentí paz y tranquilidad.

“Tenemos que ser misioneros de la Palabra de Dios y ¡qué mejor forma de transmitir su Palabra que a través de su amor. Entendí que el amor de Dios es algo que nos llena de alegría y emoción. Y nuestra misión en la vida es poder dar ese mismo amor a todas las personas, para que ellos también puedan sentir el amor de Dios.”

Néstor Lizama (de El Salvador): “Hace dos años tuve la oportunidad de ir a la Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en España y sentí que me llenó de esperanza. Este verano también pude ir a la Jornada celebrada en Brasil. Allí sentí un amor que no era algo romántico, sino algo mucho más completo; me pareció que conocía a los demás y se hacían parte de mi familia, junto con Dios, como hermanos y hermanas.

Varias veces, estando con miles de otros jóvenes juntos en nuestra fe, me hallaba pensando “¿Cómo fui tan bendecido de estar acá?” No podía creer que estaba en el mismo lugar con el Papa Francisco. Uno de los momentos más llenos de amor y agradecimiento fue cuando vi al Papa Francisco frente a mí por primera vez. Me llené de gozo y de emociones maravillosas, que nunca había sentido; la bendición de estar allí me colmó de alegría.

Cuando era pequeño, yo miraba fotos de la estatua del Cristo Redentor en Brasil y a veces soñaba con estar al pie de esa enorme estatua, pero nunca me imaginé que algún día yo podría subir esa montaña y en efecto estar junto a ella. Recuerdo muy bien el momento en que miré la estatua y me quedé por unos minutos admirando la inmensidad y el poder que sentía que emanaba de Cristo. Ese fue uno de mis momentos favoritos del viaje. Cuando al fin llegué al frente y pude ver la cara de Cristo con sus brazos abiertos, yo también abrí mis brazos ofreciéndome a Cristo, porque en ese momento sentí que el Señor estaba allí abrazándome y amándome. Al final decidí abrazar la base de la estatua; era una estatua, pero yo sentía que verdaderamente estaba abrazando a Cristo en la vida real.

Por todo esto y muchas otras razones, yo recomendaría a cualquier joven que quiera tener una experiencia que cambie su vida en términos de la fe, que empiece a planear ir a la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Polonia en 2016. Espero verlos allí porque —Dios lo quiera— yo estaré allí creando otra aventura de fe y amor con Dios.

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