La Palabra Entre Nosotros

Septiembre 2020 Edición

Las bienaventuranzas del Señor

Carta del editor

By: Luis E. Quezada

Las bienaventuranzas del Señor: Carta del editor by Luis E. Quezada

Queridos hermanos: Este mes estudiaremos sobre algunas de las bienaventuranzas. ¿Qué son? Se podría decir que son “gemas” o “piedras preciosas” que nos da el Señor para construir el templo interior de nuestra alma, a fin de que sea una morada digna para el Señor.

Pero analicemos la palabra por un momento. “Bienaventuranza” significa un deseo de felicidad, salud, prosperidad y bendición que alguien pronuncia en favor de otra persona. Naturalmente, para nosotros los cristianos, este deseo de felicidad se refiere, no solo al curso de esta vida terrenal, sino también y más importante aún, a la sublime y eterna dicha de que gozarán aquellos que sean dignos de tal bendición, conforme a sus obras, su fe en Cristo y su fidelidad a Dios.

Pero, hace años, al leer las bienaventuranzas que aparecen en Mateo 5, 3-10, al principio yo me sentí un poco desconcertado, porque me parecían como contradicciones: “¿Felices los que lloran… los que tienen hambre y sed de justicia… los que son perseguidos…? El problema era que yo me fijaba más en la primera parte (o sea la realidad actual), y no tanto en la segunda, donde el Señor promete: “… recibirán consuelo… serán saciados… recibirán misericordia… ¡verán a Dios!” Leámoslas, estudiémoslas y reflexionemos en ellas, para que seamos gente de las bienaventuranzas.

Artículos adicionales. Me pareció oportuno y útil, por todo lo que ha pasado en el mundo en estos meses, incluir entre nuestros artículos especiales una reseña de la vida y la espléndida obra de San Vicente de Paúl y las numerosas instituciones que se han venido creando a través de los siglos inspiradas por el profundo amor, la abnegación y el desinterés de tan iluminado servidor de Jesucristo como lo fue este conocido santo francés. Ojalá que el espíritu de San Vicente toque el corazón de muchos fieles para que la caridad sea una marca distintiva en la vida de nosotros, los católicos de hoy.

Como seguramente los pequeños están volviendo a clases, proponemos a los padres de familia unas reflexiones sobre ciertas normas de conducta para los hijos, pequeños y no tan pequeños, de modo que no solo el año escolar resulte productivo, sino toda la vida futura de aquellos que más tarde serán padres de familia, profesionales, oficiales militares, empresarios o incluso sacerdotes y gobernantes. ¡Quién sabe! Todo está en manos del Señor y todo lo hacemos para mayor gloria de Dios.

Que la gracia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo los ilumine siempre a ustedes y a sus seres queridos.



Luis E. Quezada
Director Editorial
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