Catholic Meditations

Meditación: Eclesiástico 5,1-8

Lectura correspondiente

Herramientas

San Juan Bautista Rossi

La corriente del mundo promueve la búsqueda del dinero, el placer y los bienes materiales, y a esto le llama “éxito” en la vida, a raíz de lo cual mucha gente cae víctima de la esclavitud del endeudamiento bastante más allá de sus verdaderas posibilidades, tratando de lograr comodidad y un supuesto “estatus” en la sociedad. Lo lamentable es que la sociedad en general no promueve los valores espirituales de una vida de amor, rectitud, honradez, perdón, fidelidad y generosidad como el camino hacia el verdadero éxito, la paz y la felicidad en esta vida.

La corriente materialista lleva una vida en la que Dios no cuenta, porque está enfocada en el egoísmo materialista y la superioridad de la persona humana, al punto de hacerse cada uno su propio dios. De acuerdo con este modo de vida, la dignidad de cada cual depende del éxito o fracaso que uno tenga, principalmente en términos monetarios, de modo que si es poco lo que una persona puede realizar o acumular, no valdrá mucho.

Pero los cristianos siempre hemos de recordar que nuestra dignidad está basada en el hecho concreto y verdadero de que somos hijos de Dios; que el Señor tiene un plan perfecto para cada uno y que ama profundamente a toda persona que existe. Así pues, de lo único que podemos enorgullecernos es de ser hijos de Dios.

Entonces, ¿cómo se puede contrarrestar el sentido de individualismo que se ha apoderado del pensamiento del mundo? Antes que nada, hay que estar cada vez más consciente de que Dios está llamando a los seres humanos por medio de su Hijo Jesucristo. Luego, hay que entregarse de corazón al Señor Jesús y unirse a su Cuerpo místico, la Iglesia, o bien, profundizar más aún el compromiso y la entrega que ya tengamos. Luego, dedicarse a orar y estudiar la Palabra de Dios que es “una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” y recibir los sacramentos. Además, conviene aumentar el tiempo dedicado a la oración y estar dispuesto a ayudar a los necesitados. Si queremos avanzar en la vida espiritual y marcar una diferencia en el mundo, este debe ser nuestro plan de vida cotidiana.

“Señor mío, Espíritu Santo, llena mi mente y mi corazón de tu sabiduría. Muéstrame lo que quieres hacer en mi vida y dame la gracia de aceptar tu obra. Ayúdame a ser dócil a tu santa voluntad y confiar plenamente en Ti.”

Salmo 1,1-4.6; Marcos 9,41-50

Comentarios