Julio/Agosto 2017

Carta del Editor

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Espero que todos ustedes, nuestros queridos lectores, estén pasando una muy bendecida época de verano, temporada de vacaciones para muchos y tal vez de viajes o visitas a seres queridos. Quiera el Señor que nuestra revista les sirva de compañía e inspiración en cualesquiera de estas ocasiones.

En esta edición doble queremos reflexionar sobre la realidad que la fe representa para nuestros jóvenes, y sobre algunas maneras como nosotros podemos ayudarles a despertar a la fe, o profundizarla, si es que ya la tienen. Naturalmente, las generaciones jóvenes de hoy serán la sociedad del mañana, vale decir, en muchos casos los que decidan los rumbos que tomarán nuestras ciudades y países.

Naturalmente, en sus manos está también el futuro de nuestra Iglesia, por lo cual es imprescindible hacer todo lo que esté de nuestra parte para que de sus filas surjan los que serán nuestros futuros seminaristas, sacerdotes, obispos e incluso papas.

Pero para que esto sea realidad, hay que plantar las semillas de la fe en los jóvenes de hoy y eso es lo que está haciendo el Papa Francisco en las Jornadas Mundiales de la Juventud, de donde, por gracia de Dios, han salido innumerables vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa.

Oremos por nuestros jóvenes, para que el Señor y la Virgen María les hagan elevar los ojos y el corazón al cielo. Ellos, mejor que nadie, pueden hacer que otros jóvenes abran los ojos de la fe para ver a Cristo Jesús y seguir sus pasos.

La Asunción de la Virgen María. En agosto, naturalmente, celebramos la fiesta de la Asunción, una celebración muy significativa para todos nosotros, porque nos sirve de testimonio cierto de nuestra propia futura resurrección, siempre que nos mantengamos fieles al Señor. Obviamente, la Virgen María, siendo nuestra Madre, nos muestra el camino y ese camino es el de la fidelidad a una vida de amor, oración, bondad y servicio al prójimo, especialmente a los de nuestra propia familia.

Igualmente, al final incluimos un artículo sobre la celebración del 50º Aniversario de la Renovación Carismática Católica, que es el movimiento que ha crecido más y probablemente en menos tiempo dentro de la Iglesia Católica. Es, como lo dijo el Papa San Juan Pablo II una “corriente de gracia” que, de hecho, apela de modo particular a las generaciones jóvenes de la Iglesia en todo el mundo y que renueva el espíritu de alegre alabanza y práctica deliberada de los dones del Espíritu Santo.

Que el Señor los bendiga a todos con abundancia de dones y gracias,
Luis Quezada, Director Editorial | .(JavaScript must be enabled to view this email address)

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