Como resultado del movimiento del Espíritu Santo en nuestro tiempo, hombres y mujeres laicos están buscando ayuda práctica para leer la Palabra de Dios y vivir con mayor apertura a la acción del Espíritu Santo en sus vidas. Los Padres del Concilio Vaticano II habiendo reconocido este movimiento, animaron al pueblo católico a que aprendan 'el sublime conocimiento de Jesucristo' (Filipenses 3, 8) a través de la lectura asidua de las Sagradas Escrituras... Lléguense, pues, gustosamente, al mismo sagrado texto, ya por la Sagrada Liturgia, llena del lenguaje de Dios, ya por la lectura espiritual... Pero no olviden que debe acompañar la oración a la lectura de la Sagrada Escritura para que se entable diálogo entre Dios y el hombre; porque a "a Él hablamos cuando oramos, y a Él oímos cuando leemos las palabras divinas. (Dei Verbum, 25)

Primera edición

Inaugural Issue of The Word Among Us, 1981

Primera edición, Diciembre 1981

A través de nuestra publicación, esperamos ayudar a nuestros lectores a responder a este llamado. En la primer carta a nuestros lectores (Diciembre 1981) escribíamos: "La Palabra Entre Nosotros existe para ayudar a los creyentes a leer, meditar y entender las Sagradas Escrituras y proveer ayuda práctica y eficaz para vivir la fé católica... Cada uno de nosotros puede tener una relación de amor y amistad con el Hijo de Dios."

A través de los años, La Palabra Entre Nosotros se ha esforzado en continuar animando a sus lectores a experimentar la presencia de Dios en la oración y en las Sagradas Escrituras de tal forma ellos puedan recibir la gracia del Espíritu Santo más plenamente en sus vidas.

El nombre de La Palabra Entre Nosotros, viene del prólogo del Evangelio según san Juan: "Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos visto su gloria, la gloria que recibió del Padre, por ser su Hijo único, abundante en amor y verdad" (Juan 1:14). Este pasaje refleja la visión y propósito de nuestra publicación: Ser un instrumento del Espíritu que desea manifestar la presencia de Jesús dentro y para los hijos de Dios. De estar forma, nuestra esperanza es continuar contribuyendo a la misión permanente de la Iglesia de proclamar las Buenas Noticias a todo el mundo y de crecer cada vez más en nuestro amor al Señor, nuestro Dios.